sábado, 1 de noviembre de 2014

MARATON CREEPYPASTA

Bueno continuando con laas historias de terror,ahora comenzamos con las creepypastas,las cuale son historias relacionado con lo no real,aqui una,que aunque no estemos en fechas,es muy buena

 NAVIDADA SIN REGALOS

Cuando desperté esta manaña, encontré la casa vacía. Esto era muy extraño. Dudaba mucho que mi familia se fuera a la casa de mi tía sin mí en Navidad. Algo no estaba bien. Todas las fotografías mías que estaban puestas por la casa habían desaparecido, las demás fotos seguían ahí. Pero lo más raro era el hecho de que no había ningún regalo bajo el árbol, cuando justo la noche anterior se habían colocado meticulosamente para que mi hermanita pensara que santa los había traído. 

¿Qué demonios?, pensé para mis adentros, todo se ha ido, ¡incluso la basura que le había comprado a mis padres! 

Entonces oí un extraño ruido gutural que me hizo prácticamente saltar. Giré mi cabeza y logré ver que era mi perra gruñendo. Me vio con miedo, como si fuera un enemigo o algo así. Se quedó mirándome, sus ojos notaban que estaba horrorizada, mientras continuaba gruñéndome. Cuando intenté acercarme a ella salió corriendo al otro cuarto lo más rápido que pudo. Dejó una gran meada en la alfombra. 

"Mierda", dije en voz baja, "algo definitivamente no anda bien". 

Revisé la casa para comprobar que todo estaba hecho un desastre. Las sillas y las mesas estaban volteadas, las lámparas, rotas. Parecía que un tornado o algo así había pasado por ahí. Me sentía hecho una mierda... creo que una buena analogía de cómo me sentía sería que me encontraba igual que el estado de la casa. Me sentía como si me hubiera atropellado un camión, y uno grande. 

Fui al baño a lavarme la cara y un fuerte olor a cigarro y alcohol barato llenó la atmósfera. No sabía que pasaba. Me vi en el espejo y parecía un zombie, estaba blanco como la leche y tenía muchas ojeras. Mis pupilas estaban tan dilatadas que parecía que mis ojos eran negros en lugar de cafés. Estaba desconcertado. 

Comencé a inspeccionar la casa en busca de pistas. Mientras buscaba encontré que la ropa formal de los demás faltaba, no debería ser raro, ya que la gente generalmente se viste bien en las celebraciones, pero por alguna razón me dio mala espina. 

Al ver por la ventana me di cuenta que el Cadilac negro de mi padre no estaba estacionado, tampoco el carro de mamá. Estaba enojado de que me dejaran caminando, la casa de mi tía estaba cerca de ahí, pero igual se me hizo muy grosero. 

Me puse mi chamarra, ya que hacía frío afuera, algo de esperarse en diciembre en Boston. Salí con cuidado, silenciosamente para no asustar más a mi perra de lo que ya estaba. 
Había una gran masa de gente congregada en una intersección de calles a tres cuadras de mi casa. No pude ver mucho, pero parecía un gran accidente. Un idiota en un carro negro se había estrellado en una casa de dos pisos, había entrado hasta la condenada sala. 

Como no me gusta el morbo, aún estando preocupado por los posibles lesionados, seguí caminando. Nada estuvo fuera de lo ordinario. Solamente mis vecinos saludándome con una palmada en la espalda, el típico "saludo bostoniano". 

Llegué a la casa de mi tía dos horas después de haber dejado mi casa. Sí, me tomé mi tiempo. Toqué y nadie me abría. Revisé por la ventana y alcancé a ver a varios familiares, mi familia nuclear incluído, sentada al rededor de mi casa. Me enojé mucho, quería meterme Luego noté que todos se veían algo tristes. Todos estaban vestidos de negro, incluso los fans de los feos suéteres navideños. Entonces se me fue quitando el enojo y decidí entrar tranquilamente mejor. La puerta estaba abierta. 

En cuanto crucé el umbral de la puerta, una luz fuerte me encandiló. Luego todo se puso negro. 

Cuando desperté, salí de mi cuarto y todavía no había nada bajo el árbol. Los dos carros seguían sin estar. No entendía porqué mis padres habían llevado nuevo a casa y me volvieran a dejar para irse de nuevo a la casa de mi tía. Decidí regresar. 

Me volví a poner mi chamarra y salí de la casa. Me acordé del accidente tres cuadras y decidí no ser una nena esta vez y revisar. Ahora toda la gente ya no estaba, solamente dos patrullas a cada lado del carro estrellado. Me ranstornó ver que ninguno de los policías que estaban dentro de ellas se dio cuenta de mi presencia, aún estando enseguida de ellos. 

Aproveché que los policías no me miraban para revisar dentro del carro chocado. No iba a permitirme voltear para ptro lado, incluso si me dieran ganas de vomitar. Estaba horrorizado de ver a un sangriento cadáver que se veía igual que yo, descalabrado en el tablero de carro. La sangre seguía corriendo por su frente. Sus manos seguían aferradas al volante y una mirada de horror seguía en su rostro. La hermosura del rigor mortis en todo su esplendor 

En la distancia, vi como se acercaba una ambulancia con la alama puesta se acercaba al carro. Corrí para alejarme del auto, solo para chocarme con una insignia de cadillac. La ambulancia seguía acercándose. Le grité a los policías pero ninguno me hizo caso. Busqué piedras en el jardín de la casa y comencé a tirarlas a las patrullas. Los policías de repente se levantaron por el ruido y voltearon a verme con una cara extrañada y se voltearon como si no me hubieran visto y se pusieron a comer donas. 

Corrí tan rápido como pude, pero solo pude avanzar unos metros antes de tropezarme con algo. Volví a encandilarme con una fuerte luz, como la vez en la casa de mi tía. 

Todo me vino en un flash. Un embotellamiento. Pasarme los altos, preocupado de llegar tarde, solo para terminar chocando de frente con una camioneta. Cubriendo mi cara del vidrio cortado con mis manos. Tratando desesperadamente de volver a tener el control del auto. Atravesando la pared de una casa. Estrellándome contra el tablero del carro. Y finalmente, ahogarme con mi propia sangre hasta que llenó mis pulmones. 

Cuando desperté esta tarde, la casa estaba vacía. Esto era extraño. Dudaba que mi familia me hubiera dejado dormido mientras se fueron a casa de mi tía por navidad. Algo no estaba bien. Todas las fotografías mías no estaban, pero las demás seguían ahí. También se me hizo raro que no había regalos b, cuando justo anoche se habían puesto meticulosamente bajo el árbol.


http://www.taringa.net/posts/paranormal/16139618/Especial-leyendas-urbanas-y-creepypastas-navidad.html



asesino

LA LEYENDA DEL......TEKE.....TEKE

Uuuuuu,una historia muy buena,perfecta para leerla una noche solo....no?


Teke... teke... teke... teke...
La leyenda de Teke Teke es, junto a la Kuchisake-Onna (de quien ya se habló anteriormente); quizás una de las más aterradoras de Japón, y uno de los motivos por los cuales las personas evitan las estaciones de tren con pocos usuarios durante la noche.
Se rumora que la Teke Teke es el nombre dado al fantasma de una colegiala japonesa que merodea las estaciones de trenes en el país oriental. En vida, la joven fue muy asustadiza, y sus conocidos eran fanáticos de hacerle bromas.
Un día, mientras esperaba el tren que la llevaría de vuelta a casa luego de la escuela, una de sus amigas le puso una cicada (un insecto ruidoso y de gran tamaño que aparece durante los veranos en Japón) en el hombro. Tristemente, esta broma resultó fatal; pues la chica se aterró tanto por el insecto, que cayó de la plataforma y fue arrollada por un shinkansen (el tren más veloz de Japón), y su cuerpo fue partido justo por la cintura.
Un tiempo después, comenzaron a aparecer reportes de usuarios del tren que durante las noches veían a la distancia a una figura arrastrándose entre las sombras, o solo un sonido que se escuchaba como un "teke teke" o "bata bata", ya que se supone es el ruido que hace al arrastrarse por el suelo.
La leyenda más conocida de la Teke Teke es la siguiente:

Un niño caminaba de regreso a casa durante la noche. Al cruzar las vías del tren, vio a lo lejos a una jovencita muy hermosa que asomaba por un balcón; recargada en sus codos. Ambos intercambiaron miradas y se sonrieron el uno al otro por un segundo.
"¿Donde están mis piernas?" preguntó ella.
El niño no entendió y le respondió "No sé".
Entonces la chica saltó del balcón y reveló que la mitad inferior de su cuerpo era inexistente. Aterrado por la deformidad de la chica, el niño intentó correr; solo para ser partido a la mitad por la Teke Teke, que se abalanzó sobre él con la velocidad de un tren.

Reiko Kashima.
Otra variación de la historia trata sobre otra chica, Reiko Kashima (Kashima Reiko, según la tradición de nombres japoneses), que murió al ser arrollada y perdió sus piernas. Kashima Reiko parece ser la abreviación de Kamen Shinin Ma (Máscara, persona muerta demoniaca). Kashima acecha los cubícolos de los baños y le preguntará a un ocupante donde están sus piernas. Al responder inorrectamente, Reiko arrancará las piernas del individuo, y para salvarse; se debe decirle que sus piernas están en el andén de la estación Meishin, y responder "Kashima Reiko" si pregunta quién dijo eso.

Se dice que el solo leer o narrar la historia de la Teke Teke, ocasiona que el espíritu se manifieste la próxima vez que el lector o narrador se acerque a las vías de un trén.

http://mitosmonstruosyleyendas.blogspot.mx/2014/01/teke-teke.html

BLOODY MARY

Hola a todos,aqui les dejo una historia muy famosa y popular entre todas las personas,admitamoslo,todos tuvimos el tipico reto de decir su nombre tres veces frente al espejo,pero la verdad es que nadie se atrevia xD,sin mas que decirles aqui esta la historia

La leyenda todos la conocemos. Al menos la parte en la que te pones frente al espejo y dices tres veces su nombre. Entonces una chica o mujer se aparece y te desfigura o te mata . Pero la leyenda dice más de lo que sabemos,se dice que hace muchos años Mary enfermo y murió. Su familia la enterró. En los años en los que vivía Mary se enterraban a los cuerpos con una especie de cuerda que estaba atada en la superficiea una campanilla, ya que se conocía lo que era la catalepsia. Resulta que Mary se despertó y tocó lacampana, pero nadie la escuchó . A la mañana siguiente los familiares vieron que la campana estaba en el suelo. Al desenterrarla encontraron a Mary sin uñas ya que estas estaban rotas y ensangrentadas en la parte superior del ataúd. Mary echó una maldición antes de morir y ahora todos los que frente de un espejo la llamen nombrando su nombre tres veces, morirán. Pero antes de eso escucharás la campana que nadie escuchó cuando Mary murió.
Se confunde con la historia de María I de Inglaterra llamada María la sanguinaria. Llamada así por sus actos contra los protestantes. Su historia se ha mezclado con la historia de Ersebeth Bathory, dando así una confusión enorme. Pero esa Mary y la de la que ahora os hablo son dos mujeres totalmente distintas . El origen de Bloody Mary como leyenda urbana se expande en 1978 cuando Janet Langlois publica su ensayo titulado Mary Whales, I Believe in You’: Myth and Ritual Subdued. En donde Langlois pretende explicar el origen de la leyenda y el significado del espejo . Era el único ensayo que estudiaba en profundidad el caso de Bloody Mary recogiendo narraciones y sucesos de diversas personas.
Pero como en toda leyenda urbana , existen varias versiones ,en 1976 Mary and Herbert Knapp en su antología llamada el folclore de los niños americanos , cuenta que un niño llamó a Mary Worth cuarenta y siete veces frente al espejo y esta apareció con un cuchillo y una verruga en la nariz. En 1988 Simon J. Bronner incluye en su libro un apartado titulado Los rituales de Mary Worth donde nos cuenta que Bloody Mary fue asesinada en el bosque detrás de la escuela elemental Pine Road y que para llamarla las niñas tenían que ir al cuarto de baño y pincharse los dedos con un alfiler para extraer dos gotas de sangre ,y después decir: “Creemos en Bloody Mary” diez veces con los ojos cerrados. Al abrir ojos y mirar en el espejo verían a una niña de pelo largo , piel clara y un corte en la frente de donde brotaba sangre.
Incluso parece haber una versión en la que Mary Whales apareció en una esquina cuando estaba lloviendo , y un amable hombre se ofreció a llevarla , pero cuando avanzaron esta desapareció dejando solo una mancha de sangre en el asiento . ¿Una mezcla de la chica de al curva? .
¿Y qué pinta el espejo en todo esto? En la cultura popular se cree que los espejos son puertas a otros mundos . Todo esto se cree debido a la creencia que los antiguas mesoamericanos tenían respecto a estos objetos . Creían que además de predecir el futuro podrían comunicarse con sus antepasados , dioses y el otro mundo. Si ahora consideramos que Mary es un espíritu ¿ Qué mejor forma de comunicarse con ella que con un espejo? .
Como habéis podido comprobar, a nuestra tenebrosa amiga Mary se le llama de diversas formas . En el texto que os he expuesto anteriormente se le ha nombrado como Bloody Mary , Mary Worth , Mary Whales . Esto a mi parecer es una muestra más de que es solo una leyenda urbana extendida en diversos lugares . Aunque ¿ te atreves a averiguarlo?.

http://www.leyendas-urbanas.com/la-leyenda-de-bloody-mary/



LA MADRE DESCUIDADA

ATENCION:Esta hitoria la estoy sacando de otra pagina,por si quieren visitarla despues les dejare el link al final de la historia

Natalia era una madre feliz, trataba a sus tres pequeños con gran ternura y comprensión aunque más de una vez la pudieran sacar de sus casillas. Los dos primeros de sus retoños vinieron casi seguidos 6 y 7 años y la tercera, una preciosa niñita de siete meses, que aunque inesperada, fue recibida con el mayor cariño y amor que una familia le puede entregar.
El único “pero” que le podía poner Natalia a su abundante familia era que su marido casi no pisaba su casa. Su aburrido trabajo como contable les daba una cómoda posición social pero le mantenía ocupado todo el día, e incluso cuando estaba en casa siempre estaba rodeado de papeles del trabajo. Por lo que Natalia tenía que ocuparse de sus hijos sin ninguna ayuda y en algunos momentos eso podía ser extenuante.
La noche anterior al fatídico día la más pequeñita de la casa había decidido celebrar un concierto nocturno y Natalia casi no pudo pegar ojo. Agotada y casi arrastrándose llegó a la cama a las cuatro de la mañana tras dejar a la niña en la cuna.
Cuando se empezó a quedar dormida escuchó el grito de su segundo hijo en la habitación contigua, de un salto se levantó y fue corriendo a la habitación que compartían sus dos hijos mayores y se encontró a Mario (el mediano en edad) visiblemente asustado y llorando sobre su cama. Parece que había tenido una pesadilla y del susto se había hecho pis encima, algo que por desgracia se había vuelto muy habitual desde que nació sus hermanita. El niño se había convertido en un príncipe destronado y su comportamiento dejaba mucho que desear y era capaz de cualquier cosa con tal de llamar la atención. Natalia agotada y sin pensarlo mucho, comenzó a regañar a Mario delante de su hermano Julián.
- ¡Como te vuelvas a hacer pis en la cama te voy a cortar el pipi!, ¡Ni siquiera tu hermanita me da tanto trabajo como tú!
El niño lloraba desconsoladamente mientras su madre cambiaba las sábanas y le daba la vuelta al colchón. Casi sin darse cuenta eran ya las cinco de la mañana y Natalia aún no había podido pegar ojo. El biberón de las seis de la mañana y preparar el desayuno a su marido e hijos hizo el resto. No pudo dormir en toda la noche.
Lo peor de todo es que los niños pasarían todo el día en casa, ya que estaban de puente. Una festividad que parece que no respetaban en la empresa de su marido, él cual fue a trabajar como cualquier otro día dejándola al cuidado de los pequeños durante todo el dia.
A media tarde y aprovechando que Mario, agotado por la noche anterior, se había quedado dormido en suhabitación. Comenzó a bañar a la pequeña Clara. Era el momento ideal pues Mario estaba insufrible y si no le vigilaba a cada paso era capaz de incendiar la casa con tal de llamar la atención. Esa pequeña siesta le daría un respiro y la permitiría bañar al bebé un poco antes del horario habitual. Con un poco de suerte hoy podría mandarlos a dormir un poco antes y descansar.
Cuando ya sólo le quedaba lavar la cabecita a la pequeña Clara un grito desgarrador se escuchó en el pasillo. Era sin duda Mario que seguro que había vuelto a hacer otra de las suyas. Gritando y sin soltar a Clara preguntó:
- ¡¿Qué pasa?! ¡¿Mario estás bien?! ¡Julián! ¡¿Qué le pasa a tu hermano?!
Estaba a punto de envolver en una toalla a la bebé, que aún continuaba enjabonada en la bañera cuando Julián entró por la puerta y lo que vio la dejó sin habla.
- Mamá, Mario se ha vuelto a hacer pis en la cama así que le he cortado el pipi como dijiste.
El mayor de sus hijos tenía el pene ensangrentado de su hermano en una mano y unas tijeras manchadas de sangre en la otra.
Natalia pálida por lo que acababa de suceder se levantó de un salto olvidándose que estaba bañando a la pequeña y salió corriendo hacia Julián que, al ver la furia de su madre en los ojos, escapó a toda velocidad buscando un sitio para esconderse.
Aturdida, conmocionada y agotada por la noche en vela Natalia no sabía como actuar cuando llegó a lahabitación de los niños y vio a Mario sobre la cama desangrándose. Tras abrazar fuertemente a Mario le cargó en brazos y bajó las escaleras camino al coche, su única opción era llevarle al hospital inmediatamente. Cada grito de dolor del niño bajaba en intensidad, la pérdida de sangre le estaba debilitando y sabía que tenía pocos minutos antes de que muriera desangrado.
Arrancó el coche y pegó un acelerón saliendo el vehículo impulsado como si diera un salto al pisar un fuerte bache y sonó una fuerte explosión. El salto pareció sacar a Natalia de su estado de shock y de repente recordó que la pequeña Clara seguía aún dentro de la bañera. En ese momento se dió cuenta de la mortal imprudencia que acababa de cometer y bajó del coche sin mirar atrás para buscar a su hija.
Por desgracia cuando llegó era demasiado tarde, la bebita de apenas siete meses no tenía la fuerza suficiente para aguantar tanto tiempo sentada sin perder el equilibrio y yacía inerte boca abajo en el agua. Los intentos de reanimar a la niña fueron inútiles y Natalia, gritando desesperada, bajó nuevamente las escaleras de su casa con su bebé en brazos camino del vehículo que la llevaría al hospital.
Pero aún le quedaba una última y macabra sorpresa, al acercarse al vehículo todo terreno que conducía, se dió cuenta de que había un brutal charco de sangre en el suelo, al principio pensó que sería la sangre de Mario, pero al acercarse pudo constatar que bajo el coche estaba el cuerpo inerte de Julián, que al parecer se había escondido bajo el todoterreno para evitar que su madre le pegase. Con tan mala fortuna que al arrancar ésta a toda velocidad una de las ruedas le aplastó el cráneo, reventándolo y desparramando sus sesos por todo el suelo y causando la terrible explosión que Natalia había escuchado un par de minutos antes.
Natalia cayó al sueño de rodillas, su cara no reflejaba ninguna expresión. Solamente se mantuvo en esa posición durante unos minutos hasta que sin mediar palabra se levantó, abrió la puerta de su coche y cargó nuevamente el cuerpo ya inerte de Mario junto al de su hermanita. Entró nuevamente en su casa.
Un minuto después bajó de nuevo, cargó el cadáver de Julián y volvió a entrar en la casa cerrando la puerta tras de si.
Por la noche, cuando el marido de Natalia llegó a su casa que estaba a quince minutos de la ciudad, se encontró el todoterreno con la puerta abierta y a medio camino del garaje, lo que le impedía aparcar suvehículo. Se acercó al coche de su mujer y se manchó el zapato con lo que parecía una viscosa mancha de aceite, cerró su puerta y se dirigió a casa en la que todas las luces estaban apagadas.
Al entrar gritó:
- ¡Natalia! ¿Dónde estáis? ¿Por qué tienes el coche en mitad del garaje?
Al dar la luz se dio cuenta de que había un reguero de sangre seca en el suelo que subía las escaleras y dirigía a la planta superior. Asustado corrió tanto como pudo para quedar totalmente impactado cuando al entrar en el baño.
Sus tres hijos flotaban sobre el cadáver de su madre que los había reunido en la bañera justo antes de cortarse las venas.
Causar la muerte de sus tres hijos fue mucho más de lo que pudo soportar.
httla_madre

viernes, 31 de octubre de 2014

EL HOMBRE QUE NO CREIA EN EL DIA DE MUERTOS

Hola a todos de nuevo,e vuelto para subir una pequeña historia de dia de muertos la cual se celebra aqui en Mexico,antes que nada tengo que avisarles que no e subido durante creo que un año,ya que mi compu no tiene internet,y bueno no funciona muy bien que digamos XD,bueno estoy en el ciber cerca de mi casa y quien sabe cuando pueda volber  subir una nueva entrada,espero que sea pronto, bueno sin mas que decir aqui esta la historia

                       EL HOMBRE QUE NO CREIA EN EL DIA DE MUERTOS

Ésta es la historia de un hombre que residía en Tampamolón. Era un hombre raro, pues no tenía muchos amigos. Vivía solo porque había evitado casarse o tener hijos; sus padres habían muerto tiempo atrás y sus hermanos habían emigrado a los Estados Unidos en calidad de «mojados».
Cuando se aproximaba la fiesta de Todos los Santos, siempre se ponía de muy mal humor. Año tras año, mientras los lugareños preparaban las ofrendas para los difuntos, arreglaban los altares e iban al cementerio, el hombre prefería encerrarse en su casa. Unos primos suyos le decían que era un deber participar en la fiesta y llevar ofrendas a las tumbas de sus ancestros, pero él se negaba porque no creía en esas cosas.

En cierta ocasión, toda la gente andaba muy atareada arreglando los altares y las ofrendas para colocarlas en el panteón al día siguiente, el 2 de noviembre, pero como las lluvias habían caído tardíamente, en esas fechas el hombre andaba cosechando el maíz de su milpa, por lo que le fue imposible encerrarse en su casa, como solía hacerlo. Ese día salió a trabajar a su parcela antes del amanecer con la idea de no encontrarse a nadie que le diese la misma explicación sobre lo importante que era llevar una ofrenda a sus padres y abuelos en el cementerio. Asimismo, con ese propósito se quedó hasta muy tarde en la labor, y fue hasta el ocaso que regresó a su casa con toda calma.

viernes, 13 de septiembre de 2013

LA PLANCHADA

El otro dia estaba leyendo un libro de espiritus y encontre uno de los mas clasicos y decidi investigar sobre eso y aqui lo traigo y sera una verdadera asaña si terminan de leerlo XD
                                                              LA PLANCHADA
Cuentan que cierto día, una chica llamada Eulalia entró a formar parte del personal de enfermería en el hospital. Era una chica de buena presencia, con cabellos rubios, ojos claros y facciones finas, con una actitud amable y educada aunque revestida por un ligero aire de seriedad.
Desde sus primeros días en la institución médica, Eulalia demostró gran profesionalismo y diligencia,  mostrándose siempre solicita con el personal médico y con los pobres enfermos, hacia los cuales profesaba una dedicación que a veces iba más allá del mero deber. Por otra parte, Eulalia siempre estaba muy limpia y arreglada, con el uniforme blanco perfectamente planchado e impoluto, exento de la más mínima mancha o arruga.
Como era de esperarse, Eulalia se granjeó rápidamente el aprecio de los médicos, a la par que, gracias a su natural simpatía, logró verse libre de inspirar envidia en sus compañeras y compañeros de enfermería.
Por otra parte, la vida de Eulalia era realmente tranquila, sana y sencilla, ya que todo su tiempo se dividía entre las labores en el hospital y las atenciones hacia su pequeña pero estable y relativamente feliz familia, conformada por sus padres y sus dos hermanos menores, al menos en lo que respecta a su círculo más cercano. Por ello, los días habituales de Eulalia consistían en trabajar en el hospital, llegar a casa con una sonrisa, comer con todos, dormir un rato, despertar y pasar sus horas siguientes en tareas domésticas que compartía con su madre, en jugar con sus hermanos o en la lectura.
Sin embargo, un día todo cambió…
En efecto, cierta mañana el director del hospital convocó al personal para presentar al nuevo médico que acababa de llegar: el Dr. Joaquín, un tipo inteligente, guapo y alto, venido “de buena familia”, pero con un cierto aire de arrogancia. Todas las demás enfermeras y casi todos los enfermeros fueron, pero Eulalia se quedó atendiendo a un paciente.
Pasados unos cuantos  días, Eulalia todavía no había cruzado palabra alguna con el Dr. Joaquín, y apenas lo había visto de lejos, aunque a sus oídos ya habían llegado los rumores que lo retrataban como un tipo orgulloso, como uno de esos hombres que miran a casi todos “por encima del hombro”. Eso hacía que ella no tuviera muchos deseos de conocerlo, pero un día la convocaron para que lo ayudase con la extracción de una bala en la pierna de un paciente…
Pese a los rumores, cuentan que Eulalia quedó prendada del Dr. Joaquín cuando lo vio de cerca, al punto de que sus manos temblaban ligeramente cuando le pasaba los instrumentos, llegando incluso a equivocarse en lo que respecta a entregar el instrumento correcto…
Después de ese primer encuentro, Eulalia empezó a enamorarse apasionadamente del Dr. Joaquín, a pesar de que le decían que no le convenía, que el tipo era un egocéntrico y que coqueteaba con una y otra enfermera. No obstante ella siguió en su afán, diciéndose que sus compañeras estaban exagerando o simplemente justificando a Joaquín cuando no podía dudar de tales o cuales críticas que sobre él se cernían. De ese modo, pasados algunos meses ella consiguió su propósito y el Dr. Joaquín cedió a sus encantos, aceptando ser su novio.
Durante un largo tiempo Eulalia se sentía la criatura más dichosa del mundo, y su pasión crecía como un incendio a pesar de que Joaquín no parecía amarla con la misma intensidad e incluso, según las malas lenguas, coqueteaba con otras chicas a espaldas de ella.
Tras poco más de un año de noviazgo, Eulalia se sorprendió cuando cierto día Joaquín le propuso matrimonio, a lo cual ella accedió con el cándido entusiasmo de una quinceañera enamorada. Sin embargo era necesario esperar para la boda, ya que antes Joaquín debía irse a un seminario de 15 días en otra ciudad.
Antes de irse él le pidió que le planchara y preparara un fino traje, ya que debía estar impecable y elegante en el seminario. Entonces ella aceptó y, justo un día antes del viaje, él fue a recoger el traje y a visitarla, hablando tendidamente con ella y despidiéndose entre abrazos, besos y promesas de amor eterno…
Tan solo una semana tras la partida de Joaquín, Eulalia ya lo extrañaba como si hubiese estado ausente varios meses, por lo que a veces adoptaba una actitud de melancólica nostalgia.
Paralelamente, justo después de una semana cumplida desde el último día en que vio a Joaquín, un enfermero la abordó cuando estaba sola, le declaró su amor y le pidió que por favor lo acompañara a una fiesta como su pareja de baile, pero ella se negó y le dijo que si acaso no recordaba que el Dr. Joaquín y ella tenían una relación… Asombrado y algo herido, el enfermero la miró y le dijo que no entendía cómo es que nadie le había contado que Joaquín renunció en el hospital y se fue a un viaje de luna de miel con su nueva esposa…
Las palabras del enfermero habían dejado completamente helada a Eulalia, con esa mezcla de dolor y consternación que alguien siente cuando inesperadamente le informan que su madre o alguien muy querido ha muerto, aunque con la enorme y gran diferencia de que en la mirada de Eulalia latía la decepción. Por eso ella no acertó a decir nada, y solo agachó la cabeza y se fue, caminando con la leve esperanza de que aquello fuese un invento del enfermero para salir con ella. Pero a la mañana siguiente fue y averiguó en los registros, y efectivamente Joaquín había renunciado, por lo cual era lógico asumir que lo de la luna de miel era también cierto, tal y como decían muchas más personas además del enfermero…
Desde su decepción amorosa, Eulalia jamás volvió a ser la misma. Nunca había tenido un novio antes, y solo le había gustado uno que otro chico durante su adolescencia, siendo con Joaquín con quien supo lo que realmente era el amor. Sentía que su corazón era un jarrón despedazado sobre el árido suelo de la vida, y al parecer ni ella misma quiso recoger los pedazos y recomponerlo, ya que permitió que la amargura fuera apoderándose progresivamente de ella, hasta convertirla en un ser frío, silencioso y sombrío, en una mujer que no volvió a vincularse a ningún hombre porque se abandonó a la idea de que todos “eran iguales”, y en una enfermera que realizaba su trabajo con el alma empolvada por el tedio y el desgano, descuidando a los enfermos hasta el punto de que algunos murieron por sus negligencias al olvidarse darles la medicación, a pesar de ello no fue despedida porque, sus compañeros y superiores la apreciaban y pensaban que tarde o temprano volvería a ser la chica trabajadora y dedicada a los pacientes que siempre había sido.
Pasaron así los años y un día la enfermedad cayó sobre ella, transformándola en una paciente más del hospital donde por décadas fue indiferente hacia el malestar de los enfermos que tan mal atendía. Ella era la abandonada ahora. Sin embargo, en lo profundo de su soledad, la reflexión le ablandó el corazón y, antes de morir, se arrepintió de haber sido tan mal enfermera, falleciendo sin poder perdonarse a sí misma, y con el anhelo de enmendar de alguna forma sus errores pasados…
Tras la muerte de Eulalia, en el hospital comenzaron a surgir testimonios de gente que era atendida por una amable enfermera que no parecía pertenecer al personal del hospital. Una chica joven con la ropa impecable, perfectamente planchada, tal y como la llevaba Eulalia en vida. Normalmente los testimonios eran confusos porque solía atender a los enfermos cuando dormían, se encontraban sedados o estaban muy graves.
En cierta ocasión, una de las enfermeras que trabajaban de noche se quedó dormida en su turno. Su negligencia le podría haber costado la vida a un paciente que necesitaba una importante medicación para tratar una fuerte infección que hacía peligrar su vida. El hombre, semiinconsciente, observó como una enfermera, a la cual no pudo reconocer porque tenía el rostro ligeramente borroso y como desdibujado, le suministró el antibiótico necesario y, mientras lo arropaba, le dedicó una caricia en el pelo. Un par de horas después, la enfermera que se había dormido en su turno se despertó sobresaltada y, acordándose de lo importante que era suministrarle la medicación al señor, salió corriendo hacia su habitación, temiéndose lo peor. Al llegar allí se encontró que, el goteo que mezclaba el antibiótico con el suero, estaba perfectamente colocado y la dosis era la correcta. Aún asustada, le preguntó al paciente quién le había puesto la medicación. La respuesta la dejó helada: “Su compañera rubia, la que tiene la bata sin una sola arruga”.
Ésta fue una de las cientos de veces que “La Planchada” atendió a alguien que necesitaba la ayuda médica o que había sido descuidado por las otras enfermeras. Pocos son los que la recuerdan, ya que siempre atiende a personas graves o cuando están medio dormidas; ninguno puede recordar su rostro con claridad, ya que, casi siempre que se ha dejado ver, lo ha hecho con su cara ladeada o de espaldas. Pero todos los testimonios concuerdan en lo mismo, en lo impoluto de su aspecto y en la perfecta forma en la que están planchadas sus ropas, así como en lo cordial y profesional de su trato. Algunos, de entre el personal del hospital, también dicen haberla visto durante escasas fracciones de segundo entrar o salir de la habitación de un paciente e incluso haber sido despertados por el espíritu de Eulalia cuando dormían en sus turnos, tocándoles el hombro, y comprobando al despertar que estaban solos y que los pasillos del hospital estaban desiertos. Aunque nunca la vieron como una amenaza, ya que ayudaba a los enfermos cuando estos eran descuidados, cosa que se sabía gracias a los múltiples testimonios de pacientes que afirmaban haber recibido tal o cual medicación en ausencia de personal médico.

domingo, 1 de septiembre de 2013

LUZ DE VELA

Hola a todos,ultimamente no e publicado,pero ya traje la historia asi que disfrutenla XD

LUZ DE VELA

Esto sucedió hace ya tiempo, cuando yo era pequeña, durante las vacaciones nos fuimos a quedar a casa de mi bisabuela que falleció tiempo atrás antes de que yo naciera y que ahora su casa sirve como lugar para quedarnos cada semana santa o vacaciones de verano.
Recuerdo que una noche como normalemnte suele suceder se fue la luz en todas las calles del pueblo, como era verano hacia mucho calor así que la gente aprovechaba para salir afuera, sentarse en una silla o mecedora y platicar entre ellos mientras esperaban que volviera la luz, algunos niños se ponian a corretearse en las calles obscuras y otros jugaban si alejarse de sus padres; en ese entonces yo era muy pequeña así que preferí no salir y quedarme dentro con mi abuelo al que le pedí, por temor a que algo pareciera en la obscuridad, que me encendiera una vela.
La colocó en la ventana que daba al pasillo del cuarto contiguo al patio para que iluminara y de esa forma me diera cuenta que no habia nadie o nada ahí. Absorta en la luz que temblaba ante mis ojos empecé a sentir sueño, mi abuelo me recostó en la amplia cama en la que dormian el y la abuela y me cubrió con una sabana, se recostó a un lado mio mientras esperaba a que yo durmiera cuando afuera una de mis tias lo llamó. Le rogué que no se fuera porque tenia miedo de que me dejara sola.
No te va a pasar nada, lo mismo que hay en la noche existe en el día.
Dijo tratando de tranquilizarme y salió.
Durante horas me quedé observando el techo, mirando el foco y rezando en silencio que la luz volviera. Entonces sentí un fuerte escalofrio y la presencia de alguien a un lado mio en la ventana, me volví hacia ese lado aun recostada en la cama y con los ojos cerrados, esperando para no ver nada. Lentamente los fui abriendo, primero los ojos se fueron adaptando a la luz de la vela, y poco a poco, pude ver en la habitacion contigua una figura, llevaba un camisón largo y amarillento, como esas ropas antiguas que solian usar hace tiempo, los olanes comenzaban en los puños y despues se extendian a lo largo en el pecho, mis ojos seguian desde abajo atenta a la figura y entonces comenzé a llorar en voz baja, los olanes terminaban en el cuello... y el cuello terminaba hasta ahí, en un pedazo de carne obscura como si le hubieran arrancado la cabeza.